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Club de lectura: Una ombra blanca de Carme Riera

Club de lectura: Una ombra blanca de Carme Riera

Una ombra blanca

Inici » Mayo

Este mes leemos:

Una ombra blanca (Edicions 62) / Una sombra blanca (Alfaguara) de Carme Riera

Por qué hemos elegido este libro

 • Porque la novela nos plantea un tema que nos interpela directamente cómo es el de la muerte y la posibilidad de trascendencia. Un tema que a menudo no abordamos por miedo o por superstición.
• Porque además del tema es una obra que desde el punto de vista literario nos presenta un artefacto artístico que como lectores nos resulta profundamente estimulante.
• Porque la novela tiene bastantes ingredientes para hacerla muy interesantes, la Norte América de la segregación racial, la Mallorca previa a la invasión turística, las tradiciones isleñas, una lengua que casi está desapareciendo.
• Porque la autora compartirá con nosotros su experiencia de escritura y podremos compartir con ella nuestra experiencia lectora

Una cata....

I

Le había pasado otras veces. Quizás porque estaba acostumbrada a memorizar. Pero nunca una frase, «el tiempo amortajado por telarañas de niebla», le había quedado grabada de una manera tan insistente, aseguraba, sin recordar donde la había leído. ¿En una novela de Coetzee, su autor predilecto, del cual solía llevarse algún libro en los viajes? ¿O quizás en el libretto que acompañaba una partitura? recibía bastante. A menudo de jóvenes compositores, o no tan jóvenes, preguntándole apoyo para poder estrenar la ópera. Unos le aseguraban que todo sería más fácil si ella aceptaba el papel escrito a su medida, pensando en su voz excepcional. Otros se conformaban con sus consejos, que tendrían siempre en cuenta, solían insistir, aunque el que verdaderamente solicitaban, de manera más o menos encubierta, era la ayuda de una recomendación.
Repetía en voz alta la frase, tan literaria, demasiado libresca, pero que ni pintada para traducir con palabras, decía, el que le había sucedido durante aquel «tiempo amortajado» al cual necesitaba volver. Solo así se diluiría la niebla que le permitiría contemplarlo, después de limpiar las telarañas que lo cubrían. Si era capaz de hacerlo, podría respirar a placer. En caso contrario, volvería a la angustia de tantas noches. A sus miedos intermitentes, el origen de las cuales era allá, en aquel pasado a que había decidido enfrentarse. Y por eso me hizo escribir a su representante para exigir que durante un año anulara o aplazara todos los contratos firmados, le gustara o no, le costara mucho o poco esfuerzo. Su decisión era irrevocable.
Se había comprometido consigo misma a enfrentarse con «el tiempo amortajado» cuando Pandora Brunellesky, pocos meses antes de morirse, le explicó qué había pasado a Fosclluc, después de marchar del pueblo. A partir de aquel momento su obsesión fue aclarar los hechos. No sabía cuánto de tiempo lo ocuparía devolver el buen nombre a quien había sido considerado culpable y era inocente y, por el contrario, señalar el culpable, ni si contaría con la ayuda de los testigos, en especial de Tina. Pero no le importaba emplear semanas, meses, el que hiciera falta. Lo consideraba necesario. Además, tenía el convencimiento que alejarse de los escenarios durante un tiempo no le impediría volver cuando quisiera y como quisiera. Había triunfado, se había convertido en una de las mejores sopranos del mundo, y era respetada y admirada en todos los teatros del planeta.
Tal vez necesitaba un año sabático, mejor dicho, sanático. Y eligió bien aposta la palabra, y así lo comunicó a Hans Meyer, su representante. Un año para quitar el polvo y limpiar las telarañas, aunque acabara rayando estas dos últimas frases y no las incluyera en la carta que, finalmente yo, Rose Barnes, su secretaria, pasé a limpio y envié por correo electrónico. Supuso que a Hans, tan exquisito, estas referencias a la limpieza doméstica le parecerían impropias de una diva de su categoría, por más que conociera los orígenes humildes y las dificultades con que había llegado hasta arriba de todo. Ben seguro que Hans se enfadaría y consideraría que el «sanático» que preguntaba era un capricho intolerable. Un capricho que intentaría impedir fuera cómo fuera.
Tanto Barbara Simpson como yo sabíamos —no era difícil conociéndolo— como protestaría, y todo el que le diría, primero por teléfono y después directamente, en persona, presentándose de manera inmediata en Nueva York en el primero quiere que pudiera coger desde Londres:
—Estás sonada? Te has vuelto loca? Si incumples los contratos quienes sabe si te volverán a contratar. No te das cuenta del desprestigio que compuerta? A banda, son muchos millones de dólares los que dejamos de ingresar —y eso sí que le importaba por encima de cualquier otra cosa.
Hans se pasearía de un lado al otro de la sala un buen rato. Después se sentaría y, inquieto, se levantaría otra vez y, siempre sin dejar de hablar, haría referencia a los inicios de la carrera de la soprano, a su consolidación, gracias a su trabajo. Al trabajo de ambos, puntualizaría inmediatamente, apenas antes de que ella lo interrumpiera con uno de sus «Suficientes!» y lo mandara callar. Y él no diría nada durante unos minutos, pero pronto continuaría y le suplicaría:
—Por el que más quieras, Barbo, ahora no, espera. Más adelante, de aquí cinco años lo puedo negociar. Pero el año que viene, no. No. De ninguna forma.
Incluso —Hans era el único de los que rodeábamos la Simpson que osaba levantarle la voz— lo amenazaría:
—No. No lo pienso tolerar. Si me haces esto, ya puedes buscar otro representante, y yo soy el mejor, bastante que lo sabes. Además, piensa en el público. Creerán que estás acabada. Quieres abandonar tu carrera? Un año sin cantar! Imposible. Un año sin pisar un teatro! Tus seguidores no lo aceptarán. Te esperan los milaneses, los venecianos, los napolitanos, los londinenses, los catalanes, los berlineses, los australianos…
Barbara lo corregía. Hans en su furia equivocaba la orden. Por el contrario, ella tenía muy presente los teatros donde tenía que actuar durante aquella temporada, a partir de finales de septiembre. Los contratos firmados eran: primero lo Covent Garden, después, la Scala, la Fenice, San Carlo, el Liceo, el Metropolitan y finalmente el Sydney Opera House…
Pero ahora tanto le hacía, porque las cosas habían sucedido de otro modo: inesperada, torcida y peligrosa. El «sanático» se había convertido en obligatorio, por prescripción facultativa. Y hacía falta que Hans lo aceptara, sin discusión.
Los médicos le habían exigido que hiciera un paréntesis largo, no fuera caso que la suerte que había tenido se fuera a pique. Había estado entre la vida y la muerte. Incluso en la muerte, porque sus parámetros vitales, durante unos instantes, serían una línea inexpresiva, pero consiguieron reanimarla. El corazón volvió a bombear y el cerebro, a recibir oxígeno, y la respiración se fue acompasando.
Tal vez había vuelto a la vida porque no quería morir. Todavía no. Antes tenía que resolver el asunto que lo obsesionaba. No podía irse. No podía descansar y, sin embargo, había tenido la percepción de haber marchado, de estar fuera de su cuerpo, envuelta de una claridad infinita, en la cual iban formándose los colores del arco iris, en una calma chicha.
Estas sensaciones, pero, las recobró después. Primero pasó un tiempo en un tipo de nebulosa, un magma viscoso en el cual parecía haberse acomodado, en apariencia sin sentir nada, bajo los efectos de los medicamentos, a la espera que, despacio, sin un dolor excesivo y con el mínimo desgaste, pudiera ir reaccionando.
No fueron los ojos el que abrió primero sino las orejas y el que sintió no pertenecía al presente. Venía de otro lugar, un lugar que estaba muy lejos. Tan lejos como su niñez.

Fecha:

martes 19 de maiyo a las 18:00 horas

Idioma:

Catalán

Lugar:

UNED Barcelona
Av. Rio de Janeiro, 56-58
08016 – Barcelona

Coordina la actividad:

Glòria López Forcén

Espacio donde se realiza:

pendiente

Esta actividad (gratuita) requiere inscripción previa:

Más información:

UNED Barcelona
Av. Rio de Janeiro, 56-58
08016 Barcelona
93 396 80 59
activitats@barcelona.uned.es

Presentació del llibre «La filosofia de l’escena teatral en Václav Havel», de Jordi Casasampera

Presentació del llibre «La filosofia de l’escena teatral en Václav Havel», de Jordi Casasampera

Jordi Casasampera, autor del libro, y Josep Monserrat, vicerrector de la Universidad de Barcelona, dialogarán sobre cómo la filosofía se convierte en vehículo de un teatro y una acción política disidentes, y permite conocer mejor a un hombre que fue clave en la historia y la cultura europeas del siglo XX.

Se conoce a Václav Havel (1936-2011) como el primer presidente de la Checoslovaquia postsoviética. En esta obra, sin embargo, Jordi Casasampera se adentra en otra faceta del político: la del pensador que escribió teatro como herramienta de resistencia. Casasampera no pretende ofrecer una biografía del personaje, ya que no pone el foco en su itinerario personal, sino en la mirada de Havel sobre los hechos colectivos: la censura, la clandestinidad y la disidencia de la época.

En el prólogo del libro, el autor explica que Havel se centra en «la plasmación escénica de una posible acción filosófica como vehículo de una disidencia política».

Dirigido a:

Público general.

Día y hora:

Martes, 12 de mayo a las 18:00 horas

Modalidad:

Presencial

Precio:

Gratuito

Idioma:

Catalán

Ponentes:

Josep Monserrat Molas​, Vicerector de la Universidad de Barcelona.
Jordi Casasampera Fernández​, Filósofo y autor del libro.

 

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Para más información:

UNED Barcelona
Av. Rio de Janeiro, 56-58 08016
Barcelona
Tel. 93 396 80 59
activitats@barcelona.uned.es